Mi disfunción sexual y los gritos de mi pareja

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Las peleas, gritos y humillaciones en pareja se pueden traducir en disfunciones sexuales.

Pepinito Pérez tiene 35 años, 5 de casado y consulta por pérdida de la erección a repetición.

Me cuenta que desde hace unos 2 años atrás su esposa le responde feo y que se ha vuelto repetitivo que lo grite muy fuerte, que lo ridiculice y lo critique.

Él refiere que ella lo ama pero que se estresa fácilmente y que no sabe controlar su temperamento. Para acabar de completar en la intimidad él empezó a tener dificultades con su erección y ella también se enoja por esto y le muestra su decepción.

A priori pareciera que Pepinito es débil de carácter y que no debería dejarse gritar porque el hombre debe hacerse respetar. Pero la psiquis humana es diversa y cada ser humano tiene diferentes herramientas emocionales, algunas insuficientes, algunas ineficaces y algunas inexistentes.

En este caso él para evitar mayor conflicto y que los hijos no presenciaran estas escenas, trataba de apaciguarla y justificarla.

Veamos cómo se daba el círculo vicioso entre el grito y la disfunción de la sexualidad.

El cerebro y el grito

Un estudio realizado en la universidad de Zúrich en Suiza identificó que hay 6 tipos de gritos emocionales:

  • El de dolor
  • El de miedo
  • El de tristeza
  • El de alegría
  • El de placer
  • El de ira

 

Son estos últimos los gritos que expresan intimidación, amenaza o violencia y son los que más daño hacen cuando se reciben, pues resultan emocionalmente perturbadores y son una forma de abuso.

Los patrones de crianza que incluyen gritos causan consecuencias terribles en la personalidad de los niños ya que aprenden patrones de relacionamiento de agresividad o, por el contrario, de timidez extrema, miedo y sometimiento.

Otro estudio realizado por la universidad de Ginebra mencionó que los gritos por ira activan en el cerebro una forma de temor hacia la amenaza debido a una cualidad acústica llamada “aspereza” que es el cambio brusco el volumen de la voz.

Ante un grito la amígdala cerebral que es una pequeñita estructura pero que es el centro de la memoria emocional y el órgano transductor de las emociones, procesará la emoción del grito, se encarga de traducirlo como una amenaza del entorno y disparar mecanismos de alerta para la protección, se activa de manera súbita disparando el miedo a niveles muy elevados.

Ser gritado hace que se libere cortisol, que es la hormona del estrés y se genera una sensación de angustia y tensión que afecta el equilibrio emocional y la atención.

 

Lee: En qué ámbitos encontramos la Salud Sexual?

 

El grito como factor de destrucción de la salud sexual

Los gritos entre la pareja empiezan a surgir en cualquier momento y no es sino que ocurra el primero y que la otra persona se amilane ante estos y los permita, para que vayan en aumento de frecuencia e intensidad.

Gritar tiene un efecto devastador en la comunicación, la afectividad y así no parezca tener que ver, también con la sexualidad, es decir son los principales ejes de sostén del vínculo.

Recordemos que el órgano de la sexualidad mas importante es el cerebro, allí nace el deseo, no en el pene ni en la vulva, y si esa mente tiene miedo o resentimiento esta emoción será más fuerte que el deseo sexual y lo aplastará manifestándose esto a nivel físico en forma de pérdida de la erección, descontrol eyaculatorio, anorgasmia, falta de lubricación o vaginismo, entre otras.

Normalizar los gritos y malos tratos dentro de la comunicación hará que quien los recibe se sienta un ser disminuido frente a la superioridad del otro, pues obviamente quien grita establece una jerarquía que es totalmente contraria a la sana paridad.

 

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El miedo inhibirá la libertad de expresión y el criterio propio y en algún momento llegará a la cama y con certeza sumará otro problema a la relación.

Aunque es más alta la estadística de los hombres que gritan a sus parejas, es una realidad que las mujeres suelen caer en la costumbre de humillar a su pareja a través de los gritos, las críticas y el trato peyorativo.

¡El primer grito dentro de una relación de pareja debe ser una enorme bandera roja que no se debe dejar pasar por alto jamás!

Nunca se sabe hasta donde afectará y como es mejor prevenir que curar, lo primero es señalar respetuosamente que no se tolerará ni una sola fata de respeto, ni un grito, ni un ultraje. Esto es perder el miedo de expresar y demandar respeto que es lo mínimo requerido en toda relación de pareja.

La persona que usa gritar deberá hacerse cargo de implementar los recursos para controlar sus emociones y expresar su malestar dentro de una comunicación asertiva.

Si no puede a través de sus propias herramientas será innegociable que busque ayuda profesional pues de lo contrario será una conducta repetitiva que expone al otro a dañar su autoestima.

 

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Un comentario

  1. Totalmente de acuerdo. Y no solo las palabras en altos decibeles causan daño. Como tu lo remarcas, el trato peyorativo y humillante puede dañar la emocionalidad de una persona. Los hombres no estamos excentos de esta situación. El mal trato psicológico, es un causante total de una mala relación y desempeño sexual.

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