El acosador sexual

EL ACOSADOR SEXUAL

El acoso sexual en un canal de TV colombiano está en tendencia. 

Y como ya sé lo que se viene:

“es que él es un enfermo”,

“no puede controlarse porque así es la naturaleza de los hombres”,

“debe tener un trastorno”; 

Pues va la explicación del perfil psicológico de un acosador sexual. 

También va en apoyo a las víctimas que se quedan paralizadas y que hay quienes se preguntan: ¿Por qué no denunciaron ?

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Lo primero, desde la neurobiología, no existe ningún correlato que justifique el acoso sexual.

El acosador:

  • NO tiene déficit de control de impulsos clínicamente verificable.
  • NO tiene hipersexualidad patológica diagnosticada. 
  • NO tiene alteración en el circuito de recompensa que lo “obligue” a manosear a una compañera de trabajo. 
  • NO tiene exceso de testosterona. 

Su cerebro funciona divinamente.  Sabe lo que hace.  Elige hacerlo.

De hecho por eso lo hace a escondidas, a voz bajita o cuando se siente secundado por otros que lo aplauden. Usar la neurobiología para explicar el acoso es manipulación de la ignorancia popular.

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Entonces, ¿qué lo explica? 

La psicología social y la teoría del género SI tienen la respuesta. 

El acoso sexual no es un problema de biología descontrolada. Es el producto de una construcción cultural específica sobre lo que significa ser hombre, tener poder y relacionarse con las mujeres. 

El acosador creció en una cultura que le enseñó que: 

  • La masculinidad se demuestra con conquistas 
  • El deseo masculino es “natural” e irrefrenable 
  • Las mujeres son objetos de evaluación permanente 
  • El piropo, el comentario, la “broma” morbosos son formas de relacionarse con ellas normales.

Repitan conmigo: El hombre no nació acosador. Lo construyeron. Y él eligió sostener eses estatus.

El rol del poder jerárquico en todo este asunto

Las denuncias hablan de jefes, de hombres con mayor rango o con mayor influencia en el entorno laboral, esto es estructural pues: El poder jerárquico actúa como amplificador del acoso porque: 

  • 1. La víctima tiene dependencia económica como factor coaccionador. 
  • 2. Desdibuja el riesgo en el acosador 
  • 3. Silencia a testigos que también dependen de esa jerarquía
  • 4. Convierte la posibilidad de denuncia casi en un acto suicida
  • El acosador con poder no actúa por su posición. Actúa gracias a ella

El perfil psicológico (aquí me pongo técnica) 

En la literatura clínica, los hombres que acosan sexualmente en contextos laborales comparten ciertos rasgos que NO son diagnósticos psiquiátricos, sino patrones de personalidad y cognición: 

  • Perciben a las mujeres como objetos disponibles para su gratificación, no como sujetos con agencia. 
  • Siempre expondrán una justificación (se van a acordar de mi cuando empiecen a defenderse): “Ella me mira diferente”, “es que anda muy arreglada”, “yo solo estaba siendo amable”. Nunca es su culpa. 
  • Minimización de los limites de la víctima: lo que para ella es una transgresión grave, para él es “un chiste”, “un piropo”, “nada del otro mundo”, “está loca” 
  • Dan por hecho el derecho al acceso al cuerpo o a la sexualidad de las mujeres que los rodean. 
  • Respuesta agresiva al rechazo: cuando la víctima rechaza o ignora, escala su enojo y este puede convertirse en represalia laboral si ella denuncia

Algunas personas van a decir: “ay… si joden! “Si eran piropos inofensivos”, “son chistes normales de oficina” 

El piropo morboso o el contacto físico en un entorno laboral no es un cumplido.  Es una demarcación de territorio. 

El comentario de doble sentido no es humor. Es un tanteo con la cual el acosador evalúa cuánto puede avanzar.  Si ella no chista o se intimida, él prosigue. 

El manoseo no es un accidente. Es un desafío para ella: “yo toco lo que quiera y tu calladita, relájate y disfruta”.

Todo acoso empieza con algo que alguien llamó “inofensivo”.

Ahora, para aquellos que esgrimen la maliciosa pregunta: 

¿Por que las víctimas no denunciaron?

No es irracionalidad, al contrario es muy racional. 

Es el resultado exacto de lo que el sistema produce: MIEDO

El miedo viene de haber visto qué les pasa a las que denuncian: las desacreditan, las despiden, las llaman “conflictivas”, “exageradas”, “trepadoras”. 

El miedo es una respuesta adaptativa a una amenaza real, en este caso a que no les crean, a que las boten o a que las culpen porque fue la ropa, la sonrisa, haber aceptado una invitación, haber sido amable. 

El NO denunciar es entonces producto de la razón, es el resultado lógico de una cultura que protege al acosador y cuestiona a la víctima.

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El acoso sexual no sobrevive sin normalización social

Cada vez que alguien dijo: “así son los hombres”, cada vez que una empresa resolvió el caso con un traslado silencioso, cada vez que l@s compañer@s miraron hacia otro lado, cadacvez que RRHH le creyó más al acosador que a la denunciante, el mensaje para él fue: “Hágale tranquilo” … 

Y esto apreciad@s, se llama: complicidad

Esta información es un mensaje a las víctimas: 

Chicas la unión hace la fuerza. El periodismo ha sido un gremio que unido ha conseguido cosas increíbles en el mundo, esta vez no será diferente. Es hora de hablar y de nuevamente: 

“Poner la vergüenza del lado correcto”

Un abrazo Leisa 

Para tod@s: Si quieren tener una idea de como opera el problema del acoso sexual laboral, les recomiendo estas series y películas: 

  • The Morning Show – Apple TV: La serie más precisa sobre cómo una empresa de medios protege al acosador, silencia a las víctimas y convierte la denuncia en un acto suicida 
  • Bombshell – Netflix: Basada en el caso real de Roger Ailes en Fox News. Muestra el perfil del hombre poderoso y acosador y por qué las mujeres tardaron años en hablar. 
  • She Said – Apple TV: La historia de las periodistas que destaparon a Harvey Weinstein, productor de Hollywood con décadas de acoso sostenido y todos los que sabían y callaron durante décadas.

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